10 de abril de 2020

Fábricas de papel en la provincia de Guadalajara: cuando España fabricaba muchas cosas

En estos momentos en España nos estamos volviendo locos para poder encontrar alguna fábrica en el extranjero que sea capaz de suministrarnos el material sanitario más básico (como puede ser una mascarilla). Esta globalización absolutamente desbocada -y que es la principal causante de la pandemia que vivimos- hace que muchos países renuncien a tener fábricas de productos básicos para una sociedad. Según los grandes cerebros de la economía -esa que depende del estado de ánimo de un presidente de un gobierno importante o de cualquier otra variable "incontrolable"- si se puede producir más barato en otro sitio es mucho mejor, ya que luego se lo compramos y punto. Pero ¡¡amigo!! cuando la necesidad aprieta las prioridades -como es absolutamente lógico- son los nacionales del país donde se encuentran las fábricas y a ti ideólogo de la globalización ¡qué te den!. Y eso es lo que nos ha pasado, ahora estamos como locos buscando una destilería para producir alcohol para desinfectarse las manos o una factoría de coches para reconvertirla en fábrica de respiradores, o una fábrica de ropa de moda -de esa que dura 2 meses antes de romperse o pasar de moda- para hacer mascarillas. Pero esta situación no ha sido siempre así, antes de la globalización (que no ha sido hace tanto) los países se las ingeniaban para fabricar sus propios bienes de consumo. Por ejemplo, yo hago yogur en una vieja yogurtera "made in Spain" de la marca RUMBO que sigue funcionando después de 35-40 años desde su fabricación. Encima estos bienes de consumo duraban mucho y no estaban programados por la obsolescencia, fenómeno que también ha sido ideada por los grandes cerebros de la economía global.


En el S.XIX en la provincia de Guadalajara existían numerosas fábricas en zonas donde en la actualidad prácticamente no hay población. Un ejemplo son las fábricas de papel. En "El Libro de la Provincia de Guadalajara" de Don Juan Catalina García (1881) cronista oficial de la provincia en aquella época se relata lo siguiente: "De muy antiguo son conocidas las fábricas de papel de La Cabrera, Gárgoles y Cívica, caserío que perteneció al monasterio de San Gerónimo de Villaviciosa. Los papeles que se elaboran en estas fábricas son por lo común de surtido y poco finos, pero en su clase son excelentes, por la bondad de sus aguas que surten á las fábricas y el esmero que se emplea en la elaboracion. La primera, sin embargo, ha llegado á una altura envidiable, y en ella se han hecho obras de empeño, como el papel de letras de giro, billetes de Banco y otros documentos de crédito. Bien mereció la medalla de honor que obtuvo en la Exposicion provincial de Guadalajara de 1876 y otro premio de la de Viena". La fábrica de Gárgoles de Abajo fue fundada por el obispo de Sigüenza (Juan Díaz de la Guerra) en el S.XVIII aprovechando el buen caudal del río Cifuentes, afluente del Tajo. Tras diferentes periplos la fábrica se quemó al inicio del S.XX. De ella solo queda algunas ruinas y su chimenea recordando los pasados industriales en áreas que hoy están prácticamente despobladas......


7 de abril de 2020

Sobre la distopía del confinamiento por coronavirus

Es curioso como los seres humanos nos amoldamos a casi todo. Hace unas semanas -al comenzar este "arresto domiciliario colectivo" al que nos han llevado nuestras siempre bien queridas autoridades políticas- todos estábamos preocupados sobre diversas materias: los niños sin colegio, el trabajo no se podrá hacer, los contagios, la compra, el papel higiénico, etc. Ahora, tras tres semanas de enclaustramiento domiciliario y una cierta sensación de distopía, un nuevo orden ha llegado a nuestras vidas: controlamos varias recetas de pan casero y dulces que nos incrementarán el colesterol por encima de los niveles permitidos, podemos hacer la compra como si fuéramos médicos a punto de operar, soportamos cifras completamente intolerables como si tal cosa, realizamos trabajo on line con las más complejas y retorcidas herramientas que un informático haya podido idear, somos capaces de dar clases de cualquier nivel educativo y al mismo tiempo con el pie derecho contestar e-mails, y otro tipo de cosa inimaginables hace tan solo un mes. En fin, nos hemos "aclimatado" a las nuevas condiciones. Esto es la supervivencia, la necesidad de cualquier especie de seguir, de vivir, independientemente de lo que suceda, es nuestro código, el código de cualquier ser vivo, continuar y resistir....no queda otra.
Después de todo esto habrá que evaluar los datos, las decisiones, los errores, los actos imprudentes, etc. y pedir responsabilidades a quien las tenga -que hay muchas- y premiar a los que se lo han ganado a pulso -que son muchos- pero de momento toca seguir....

5 de abril de 2020

Vida (2017): Esto ya nos lo han contado antes e infinitamente mejor

Se nota que estamos todos en este arresto domiciliario colectivo y que en los ratos que el trabajo "on line" nos deja nos refugiamos en nuestras aficiones "caseras", no hay más que ver Youtube y la red para darse cuenta del aumento de actividad relacionado con el "ocio casero". Como no podía ser de otro modo, a parte de la lectura, el cine es una de las aficiones de mucha gente. El otro día tocó ver otra peli de ciencia ficción: Vida (2017). El argumento no podía ser más interesante a priori, una misión espacial ha recogido muestras provenientes del suelo marciano. En la Estación Espacial Internacional un grupo de astronautas de diversas nacionalidades se disponen a analizar esas muestras. El biólogo de la misión descubre que el suelo marciano alberga una forma de vida aparentemente unicelular y muy sencilla que se encuentra en letargo. Tras varias pruebas con diferentes atmósferas y nutrientes consiguen "devolverla a la vida". A los astronautas se les ilumina la cara, han descubierto la primera forma de vida fuera de la Tierra, ya se ven subidos al tren de la fama y a vivir de las rentas. Pero la célula, que al principio no pasa de ser un simple paramecio, comienza a dividirse y formar un pequeño organismo que interacciona con el biólogo. Aparentemente es "inteligente", aunque ya sabemos que esto es siempre discutible. Pero pasado un tiempo, el organismo entre en letargo. El biólogo de la misión (interpretado por el actor británico Ariyon Bakare) -a lo Dr. Frankenstein- lo intenta reanimar con pequeñas descargas eléctricas y como a nadie le gusta que le metan chispas por donde no digo el "bicho" se cabrea y a partir de aquí comienza una mezcla mala de Alien y algo de Gravity. Con escenas de traca por la falta de credibilidad, vamos al estilo de otra "gran obra " como Los últimos días en Marte de Ruairi Robinson. El caso es que la peli entretiene y tiene buen ritmo, pero no deja de ser una copia argumental y en muchas ocasiones estética (el bicho va creciendo y su relación filogenética con Alien es bastante clara, incluida la mala leche y las ganas de comerse todo, desde los humanos hasta el líquido de refrigeración). Para rematar la faena un final engañoso pero previsible. En el buen cine el espectador lo debe conocer casi todo, de lo contrario ya sabes que en algún momento te la van a colar. En mi opinión se puede perder el tiempo en cualquier otra cosa, ya que si se ha visto Alien y Gravity, esta peli es totalmente prescindible. Por cierto el director es Daniel Espinosa, que no es conocido por nada destacable en esto del séptimo arte.

3 de abril de 2020

Prospect (2019): ciencia ficción de la buena

En estos días de falta de libertad no hay nada mejor que recurrir al cine. Esta herramienta ha ayudado al hombre durante décadas a evadirse de la cruda realidad y a viajar a "otras realidades". La ciencia ficción es un género increíblemente entretenido (creo que junto con el Western, son las dos manifestaciones más puras de lo que debe ser el cine, pero esto es una opinión personal, como casi todas). La ciencia ficción nos traslada a mundos futuros creíbles, eso es lo que diferencia la buena ciencia ficción de la mala (no pondré ejemplos, para no herir sensibilidades). El otro día he podido ver la película Prospect (2019) dirigida por Zeek Earl y Chris Caldwell. Basada en el corto del mismo nombre y de los mismos directores del año 2013. Lo primero que destaco de la película es que es una serie B (una peli de bajo presupuesto), pero esto hace que la película sea aún más creíble, la estética como de años 80 pero sin serlo, los protagonistas con ropas sucias y rotas, las naves desordenadas y destartaladas, etc. crean una atmósfera creíble y realista. En ese futuro parece que los viajes espaciales son relativamente fáciles. La historia es sencilla, una hija y su padre aterrizan en una luna -Luna Verde- para obtener una piedras valiosas -aurelak- cuya extracción es muy delicada, ya que se generan en el interior de unos seres enterrados en el suelo que pueden acabar con la vida de los que no conozcan muy bien la técnica de extracción. Al aterrizar la cápsula se estropea y el padre tiene un encuentro con otros buscadores de este preciado bien, ese encuentro no termina bien y a partir de aquí se genera una historia que va in crescendo entre la hija y uno de los buscadores, que es el que ha terminado con la vida del padre. No cuento más para no reventar la peli, os dejo el corto, que tiene que ver con la película pero que no termina igual:



 

16 de marzo de 2020

Fotoensayo: La ciudad de noche

La fotografía es escribir con la luz. Esto quiere decir que ¿solo podemos hacer fotos por el día? lógicamente no. Podemos utilizar las actuales cámaras con sus ISO altos y equipadas con una buena óptica luminosa para escribir con luz por la noche. En este caso el objeto de las fotos ha sido la ciudad, cuando el sol se pone y la luz se desvanece. Hay fuentes de luz artificiales que se ponen en marcha cuando el Sol se oculta. Os dejo este pequeño fotoensayo sobre Alcalá de Henares, a la hora en el que el Sol se pone y las luces artificiales se hacen dueñas de la ciudad.....










6 de marzo de 2020

Rollos y picotas: historia del privilegio de impartir justicia

Resulta curioso como en algunos municipios españoles (y de otros países como Portugal o algunos países de Latinoamérica) hay -normalmente a la entrada del municipio- unos monumentos denominados picotas o rollos. La leyenda cuenta que servían para ajusticiar a los asesinos y que sus cadáveres colgaban de ellos durante días para escarnio público. En realidad, estos monumentos tenían un significado: el municipio que lo tenía a su entrada o en su plaza había alcanzado el villazgo y por tanto podía administrar justicia en nombre del rey y del pueblo que él representaba. Por tanto, si se utilizaban para castigar a los malhechores, pero solamente para los que habían cometido delitos "menores". En ellos no se ejecutaba a nadie, para eso se utilizaba la horca (para villanos) o el cadalso (para los nobles).
Estos monumentos tuvieron su esplendor entre los S. XVI y S.XVIII, siendo las picotas normalmente de madera con argollas, garfios, o cadenas, y los rollos de piedra, siendo estos últimos símbolos jurisdiccionales. Pero durante el S. XIX ocurrió una gran metedura de pata (como tantas otras en este siglo en España) que consistió en que las Cortes de Cádiz promulgaron la destrucción de los rollos y picotas por considerarlos símbolos del vasallaje. Muchos municipios cumplieron con el mandato liberal y otros no, gracias a esta desobediencia conservamos algunos de estos monumentos. Ya en el S.XX, exactamente en 1963, un Decreto puso en su justo valor a las picotas, teniendo los municipios la obligación de su cuidado y mejora. Os dejo algunas fotos de los rollos de El Olivar y de Alocén, ambos en la provincia de Guadalajara.

23 de febrero de 2020

El S.XIX y el Monasterio de San Bartolomé en Lupiana (Guadalajara)

La provincia de Guadalajara alberga numerosos monumentos, muchos de ellos muy desconocidos. Entre ellos destacan los monasterios. La lista es numerosa, monasterio de Santa Mª de Óvila, de Bonaval, de Monsalud, etc. El grado de conservación es muy variable, por desgracia la mayoría se encuentran en mal estado o directamente en ruinas. Para poder entender el estado actual de estos monasterios hay que irse a la historia, a la real, a la de los legajos. En el S.XIX España se enfrentó a numerosas guerras civiles. Es curioso como en nuestro país hablamos de "la guerra civil" y casi todo el mundo entiende que es la de 1936-1939, como si no hubiera habido otras. Yo normalmente pregunto ¿a cuál de ellas se refiere? ya que el S.XIX fue prolijo debido a las guerras carlistas, que no fueron otra cosa que guerras civiles. En ellas, la estupidez humana y la política (como siempre la causante de muchos problemas) fomentaron un enfrentamiento civil -básicamente entre el mundo rural y el mundo urbano o lo que es lo mismo entre liberales y carlistas- que fue bastante sangriento. A parte de las pérdidas humanas se produjo un colapso económico, la guerra es cara y para hacerla hace falta mucho dinero. En 1835 Juan de Dios Álvarez Méndez, más conocido como Mendizábal, formó gobierno con la determinación de acabar con la primera guerra carlista. Pero claro, acabar con la guerra ganándola, y para eso hacían falta más soldados liberales o isabelinos o católicos (se les llamaba de varias formas frente a los carlistas o tradicionalista). Lo de subir
impuestos no podía ser ya que un liberal no debería hacerlo y pedir créditos, complicado ya que pocos nos fiaban. Solución: expropiar (si lo hace cualquier mortal se denomina "robar", pero si lo hace el Estado se llama "expropiar"), ¿el qué? los bienes de la iglesia, principalmente monasterios y conventos y las ricas tierras asociadas a los mismos. Claro, también hay que entender la situación real de la época, muchos de estos conventos y monasterios estaban abandonados o en un estado lamentable, siendo refugio de ladrones, prostitutas, etc. Con lo cual la nacionalización no fue del todo "injusta". El 19 de febrero de 1836 se promulgó la desamortización. En pocos años se vendieron 4000 propiedades de la iglesia, lo que produjo ganancias económicas al Estado y toda una clase burguesa agradecida al sistema liberal que les había ayudado a enriquecerse. Más tarde, en 1855 el Ministro de Hacienda Pascual Madoz e ibáñez remató la faena desamortizando los bienes que no lo habían sido anteriormente. En todo este periplo, muchos de esos monasterios y conventos no pudieron ser mantenidos (por ruina de los propietarios o directamente por falta de interés de los mismos), después más guerras, saqueos, robo de cantería, etc. etc. dejaron a muchos en un estado lamentable. Por fortuna, algunos dueños
mantuvieron las propiedades y también gracias al Estado que desarrolló figuras legales (como la de monumento histórico-artístico) para protegerlos, han llegado hasta nuestros días con cierto estado de conservación (quiero decir que queda alguna parte en pie). Tal es el caso del Monasterio de San Bartolomé en Lupiana, cuyo Claustro Mayor se conserva bastante bien, aunque el resto del monasterio y la iglesia no tan bien. Este Monasterio de la Orden de San Jerónimo data del S.XIV y era la cabeza de la orden en España, con otros monasterios dependientes de este. Es una propiedad privada que se puede visitar, y que merece la pena ver debido a la buena conservación del claustro. Todas las fotos del post son de este Monasterio. Por desgracia la luz del día de la visita no era muy buena, pero os pongo las fotos en el post para hacerse una idea de como es.


2 de febrero de 2020

Fotoensayo: Exposición de José Manuel Navia en Alcalá de Henares

El otro día visité la exposición de fotografía "Miguel de Cervantes o el deseo de vivir" de José Manuel Navia en la Casa Natal de Cervantes en Alcalá de Henares. Este fotógrafo es uno de los mejores fotógrafos españoles vivos, y contemplar, o tal vez mejor "leer" su obra es siempre un placer. Además, visitar la exposición en un contexto como la casa museo de Cervantes y una ciudad con un centro histórico como el de Alcalá lo convierte en una gran experiencia.
La fotografía trata de contar historias a través de un lenguaje complejo como es el de la imagen, en este caso Navia nos aproxima a la vida de Cervantes desde la más pura contemporaneidad a través de los paisajes por los que discurrió su aventurera vida. La obra de Navia es la perfecta combinación de la imagen puesta al servicio de la narrativa, a través de sus imágenes uno puede ver los diferentes rincones del mundo con los que estuvieron de algún modo relacionados Cervantes, su familia y también su obra. La exposición estará hasta el día 26 de abril de 2020, muy recomendable.
Os dejo algunas fotos que tomé durante la visita.












24 de enero de 2020

Sobre las cámaras de sensor micro cuatro tercios

Por desgracia, en el mundo de la fotografía hay una cierta obsesión por la tecnología y mucha gente se olvida de lo importante que son las fotos. Para mi, las mejores cámaras son las que ya tienen un cierto tiempo, incluso con un cierto desfase tecnológico, me explicaré. Un sensor electrónico no deja de ser como un trozo de película de las de antes, lo que ocurre es que el carrete no corre, y siempre se queda fijo el mismo "trozo" de película. Bueno, lo anterior es una forma humorística de hablar. Antes una cámara de 35 mm era algo relativamente asequible, si hoy queremos un sensor con el mismo tamaño de 35mm (lo que se denomina "full frame") hay que dejarse un presupuesto. Pero, ¿son mejores los sensores más grandes? ¿o no?. En el fondo depende de lo que quieras hacer con la cámara, y la importancia que le des a la calidad "técnica" frente a la calidad artística. Otra de las obsesiones es el número de magapíxeles del sensor, "cuantos más mejor". Pero la realidad es que a igualdad de tamaño de sensor (y el resto de factores de la cámara se mantienen igual) con menos megapíxels mejor calidad, ya que el tamaño del pixel es mayor y esto hace que la célula sensible a la luz -que es cada uno de los pixels- "recoja" mejor la luz que entra por el objetivo.

Hace unos 12 años se sacaron al mercado cámaras denominadas de micro cuatro tercios, es decir con un sensor la mitad de tamaño que un sensor "full frame". Esto reducía el tamaño de la cámara respecto a las réflex (en un sensor más pequeño se puede poner el objetivo más cerca del sensor) y además sin espejo (el mecanismo que permitía tener un visor óptico) lo que reduce aún más el tamaño de la cámara. Con esto se consiguen cámaras pequeñas con una calidad bastante buena. El secreto de estas cámaras: tener un sensor pequeño sin demasiados megapíxeles, eso asegura buena calidad de imagen con un ruido relativamente contenido. Las imágenes del post están hechas con una micro cuatro tercios (Panasonic Lumix DMC-GM1) y muestran otra micro cuarto tercios (Olympus PEN-PL3).





5 de enero de 2020

El caso del Embalse del Porma (León), pero podría ser cualquier otro....

El otro día visité el embalse del Porma, en la provincia de León. Cuando se encuentra cercano al 100% de su capacidad las vistas de la montaña leonesa son espectaculares, con el reflejo del Pico Susarón sobre las aguas del embalse, y si el año ha sido de nieve mejor aún. Si nos retrotraemos unas décadas en el tiempo, este valle estaba vivo. Con vivo quiero decir que tenía pueblos, pueblos con sus prados, sus costumbres, sus tradiciones, su río también vivo -es decir que fluía que no estaba quieto- y todas aquellas cosas -tanto buenas como malas- asociadas al mundo rural. Pero la suerte de estos pueblos -Vegamián, Campillo, Ferreras, Quintanilla, Armada, Lodares, Utrero y Camposolillo- cambió tras una decisión nefasta para ellos: la construcción del embalse del Porma, que tras la muerte de su constructor en 1994 se pasó a denominar oficialmente Embalse de Juan Benet. Este ingeniero y escritor diseñó y llevó a cabo la obra que permitió en 1968 cerrar un embalse con capacidad para unos 300 hm3 de agua y para regar unas 45.000 hectáreas. Esto supuso el desarrollo de territorios situados más al sur, pero también supuso la muerte de otros, exactamente igual que el ciclo de la vida. Otros pueblos resistieron -como fue el caso de Rucayo y Valdehuesa- pero con heridas muy graves, ya que quedaron mal comunicados a través de caminos que la Confederación de turno ni siquiera se dignó a asfaltar. Curiosamente, Juan Benet dedicó parte del tiempo que permaneció a pie de obra a escribir, y en sus novelas creó territorios ficticios inspirados en los mismo valles que inundó, curiosa paradoja...….