19 de abril de 2020

Cómo ayudar a los políticos con las cifras de coronavirus

En estos días de "arresto domiciliario colectivo" no deja de sorprenderme como después de más de un mes desde la declaración por primera vez desde la Transición del "Estado de Excepción" (es decir Estado de Alarma multiplicado por n más el sumatorio de las restricciones que impone el de Excepción) no se tengan unas cifras claras de como se encuentra la situación en la España del coronavirus. En ciencia se pueden sacar conclusiones con datos correctos y suficientes, de lo contrario cualquier palabra que se diga es absurda. En política no ocurre así, y nuestros sesudos dirigentes pueden decir cualquier cosa, que todo cuela especialmente si se apela al sentimentalismo, a la retórica hueca o al discurso taumatúrgico. Podemos poner ejemplos sencillos, como puede ser "el pico de la curva" que es tan absurdo y falto de sentido como "la esquina del círculo", o palabras como "el desescalado" que debe ser una palabra perteneciente a otro idioma diferente al castellano, o como que la mascarilla no es recomendable frente a un virus que se transmite por los aerosoles que producimos al respirar, o como ahora se utiliza el masculino genérico para el "número de infectados" cuando hace unas semanas esas mismas personas usaban de forma redundante el masculino y el femenino para cualquier palabra (incluso las neutras) y se podría seguir con más ejemplos hasta casi el infinito.
Con esta entrada voy a intentar dar una solución sencilla a la falta de datos fiables sobre la pandemia, especialmente en lo que respecta al número de fallecidos y por tanto a la tasa de mortalidad que el coronavirus está causando en la población española. Empecemos:
En primer lugar habría que conocer el porcentaje real de personas que han pasado la enfermedad. Esto solo se puede hacer con los correspondientes test (importante marcar la "t" final para evitar la confusión con la infusión). Como no los hay, de este punto lo mejor es no decir nada, ya que si no se sabe con datos fidedignos todo lo que se diga es absurdo y se puede caer en el ridículo. Puede haber personas asintomáticas que la han pasado, personas con síntomas leves, etc. y esto no se ha controlado por falta de nuevo de los dichosos test (sin esta información no podemos calcular la tasa de letalidad de este virus, es decir el porcentajes de fallecidos por coronavirus respecto a todos los infectados reales).
En segundo lugar, lo que si podemos saber con bastante certeza es el número de fallecidos causados por este virus y por tanto la tasa de mortalidad del virus (fallecidos por coronavirus respecto al total de la población española). Se puede hacer de forma directa haciendo las correspondientes pruebas a los fallecidos (tanto en hospitales como fuera de ellos). Aquí nos enfrentamos al mismo problemas, la falta de test, pruebas y personal médico para poder hacerlo. Pero hay otro modo de hacerlo de forma indirecta, sin gasto de material ni necesidad de casi personal. Todas las personas que mueren en España tiene que ser registradas en el registro civil (inscripción de defunción). Saquemos para -por ejemplo- cada año de los últimos cinco años la mortalidad registrada en este período de tiempo (desde el primer fallecido por coronavirus en España hasta ahora) por cada millón de habitantes causada por enfermedades respiratorias o similares (al estar la gente encerrada en casa hay menos muertes por accidentes de tráfico, laborales, etc. y este factor habría que controlarlo en los cálculos), hagamos la media de ese valor. Ahora hagamos lo mismo con los datos de 2020, la diferencia de personas fallecidas entre este año y la media de los últimos cinco (2019, 2018, 2017, 2016 y 2015) -con una probabilidad muy alta- habrá sido causada por coronavirus. Así de sencillo, el problema es que hacer esto nos daría unas cifras muchísimo más feas que "las oficiales" y eso tal vez es lo que se busca, intentar minimizar los efectos (dentro de lo ya espeluznante de las cifras oficiales). Supongo que esto último no será la razón real y quiero creer que nuestros políticos y "sus comités de expertos científicos independientes" no han caído en esta forma de calcular la mortalidad tras más de un mes de estado de excepción por la pandemia. De todas maneras si uno de nuestros mayores (probablemente una de las generaciones de españoles que más sacrificios y esfuerzos ha hecho por levantar nuestra nación) fallece en un residencia en estos días por problemas respiratorios ¿cuál es la probabilidad de que esa muerte haya sido causada por coronavirus? creo que bastante más alta que por cualquier otra afección respiratoria.
Mortalidad por todas las causasEn tercer lugar, habría que plantearse que no se puede tener a la gente en su casa sine die, como hasta ahora. Se requiere saber muy bien quién ha pasado la enfermedad (los primeros datos científicos apuntan a una baja tasa de re-infección), qué medidas de protección deben tomar los que no la han pasado para evitar contagiarse y quién la está desarrollando para evitar el contagio a otras personas. Un reto muy difícil, que requiere ciencia y de la experiencia de otros países que han pasado por este y otros coronavirus. En estos días se plantea el tema de sacar a pasear a los niños ¿qué criterios se siguen para esta decisión? ¿es por la presión social? a los niños parece que la enfermedad no les afecta tan gravemente como a los adultos, pero ¿se sabe algo más? ¿pueden ser buenos transmisores de la enfermedad? o ¿puede que un buen porcentaje de ellos ya la haya pasado y sacarlos a pasear no suponga ningún problema grave? Lo que está claro es que los niños ya han engordado un 5% en este periodo de encierro y no quiero ni pensar lo que pasará si siguen encerrados más tiempo y extrapolamos esta cifra. En fin, de nuevo sin ciencia (y por tanto datos fiables) no se pueden tomar decisiones eficaces.
Esperemos que esta pandemia pase lo antes posible y que se pueda controlar esta sangría insoportable de personas. Si esta situación no nos espabila como sociedad y nos hace ver los graves problemas futuros resultado de un cambio global y de una globalización sin cabeza, creo que no tendremos solución.

18 de abril de 2020

Consumo desaforado de ropa: una reflexión en el confinamiento

Acabo de leer un post del Blog de Miquel Silvestre sobre el consumismo desaforado de ropa. La verdad es que las cifras son preocupantes: cada año se producen en el mundo 100.000 millones de prendas de ropa. Teniendo en cuenta que somos unos 7.700 millones de personas nos toca -en un reparto equitativo- a 13 prendas por habitante y año. Por desgracia el reparto no es equitativo, lo que quiere decir que mucha gente consume muchas más prendas al año. Por ejemplo, los españoles consumimos 34 prendas por habitante (datos de 2017) y producimos 14 kilos anuales por habitante en ropa desechada. Estas cifras asustan y deberían hacernos pensar en algo durante estos días de "arresto domiciliario" ¿de verdad necesitamos 34 prendas nuevas cada año y tirar 14 kilos de ellas a la basura? Yo he reflexionado sobre la ropa que uso y normalmente la uso hasta que ya no aguanta, y cuando ya no aguanta la uso para trabajos en el jardín, camisetas viejas para salir a correr, trapos para limpiar, etc. con todo seguro que podría utilizar menos ropa.
Una matraca parecida ocurre con el consumo de coches, no es raro el telediario (de antes de la distopía) en el que se nos hablaba de lo envejecido de nuestro parque móvil, la obligación de producir menos CO2 y por tanto la de cambiar de coche con frecuencia, otra trola de cuidado como ya comenté en este Blog. Lo mismo sucede en los supermercados con cantidades ingentes de variedades de bebidas (la mayoría en botellas de plástico...otro problema de cuidado), o de cualquier otro producto.
El sistema económico capitalista se basa en el consumo desaforado de bienes de consumo, de los cuales un porcentaje alto son realmente innecesarios. Este consumo hace crecer la economía, que a su vez crea puestos de trabajo, que a su vez genera nuevas necesidades de consumo y así en un ciclo interminable, a no ser que una pandemia o guerra pare el ciclo. Después de la pandemia o la guerra -y tras un periodo duro para las personas- la economía vuelve a crecer y de nuevo se pone en marcha la rueda. A todo esto hay que unir que ese consumo se basa en su mayoría en la destrucción de recursos naturales y de los ecosistemas que albergan esos recursos, lo que ocasiona graves problemas de salud ambiental.
Tal vez, este "arresto domiciliario colectivo" de gran parte de la humanidad (unos 3.000 millones) nos haga reflexionar sobre los aspectos realmente importantes, y que el porcentaje de gente que ha echado de menos consumir sea minoritario. Aquí encerrados nos tenemos que dar cuenta que tener cuarenta camisetas no tiene sentido, que hay que consumir con cabeza, lo que realmente se necesita y a ser posible producido lo más cerca de casa. Bien es verdad que el consumo supone un acicate para el desarrollo de la humanidad y del ingenio, y que una cierta competitividad también. Pero debemos reflexionar sobre si poner en riesgo el planeta que nos sustenta merece la pena a cambio de ese consumo loco. Esperemos para ver que sucede cuando salgamos de esta situación........


Lecturas durante el confinamiento: 400 fotografías de Ansel Adams

Ansel Adams fue un fotógrafo estadounidense que nació en San Francisco en 1902 y falleció en 1984. Destacó por ser un pionero en la fotografía de naturaleza, con sus fotografías en blanco y negro de los grandes parques nacionales de los EE.UU. Este proyecto nació en 1941, cuando el gobierno de los EE.UU le contrató para fotografiar los parques nacionales y las reservas de indígenas americanos. No obstante, su obra es más amplia, con fotografías de bodegones, edificios, pueblos, gentes y paisajes. En este libro -400 fotografías Ansel Adams- se recogen sus fotografías y prácticamente nada más. El texto está casi ausente (y realmente no es necesario), solamente nos indica el nombre del lugar de la fotografía, entre década y década hay un pequeño comentario y también al final del libro se indica alguna nota sobre las fotografías. Estas se ordenan cronológicamente por décadas, desde sus principios como fotógrafo, pasando por sus fotografías más conocidas. Esto permite analizar la evolución artística del autor, y darse cuenta de sus cambios a la hora de interpretar la fotografía. Para mí, personalmente las que más me han gustado son las de la década de los años 30, pero en general es un placer navegar entre las páginas de este libro y disfrutar de este conjunto de imágenes en blanco y negro. Un libro muy recomendable para los amantes de la fotografía de paisaje. Se puede ver la obra de Ansel Adams en el National Gallery of Art.

Ansel Adams en plena actividad creadora (fuente Wikipedia)
Pueblo Taos en Nuevo Méjico
Parque National Glacier

15 de abril de 2020

Fotoensayo: Spanish Blackout. Fotos de la distopía

Encerrados en casa por orden de las autoridades (suena a estado dictatorial de pelis de ciencia-ficción como THX1138, Hijos de los hombres o Fahrenheit 451) a los que nos gusta la fotografía de "campo" lo llevamos crudo. Pero de todas maneras siempre se puede hacer algo con la cámara y reflejar esta "historia de una encerrona anunciada" en la que vivimos. Os dejo un fotoensayo sobre este Spanish blackout. Espero que os guste.














10 de abril de 2020

Fábricas de papel en la provincia de Guadalajara: cuando España fabricaba muchas cosas

En estos momentos en España nos estamos volviendo locos para poder encontrar alguna fábrica en el extranjero que sea capaz de suministrarnos el material sanitario más básico (como puede ser una mascarilla). Esta globalización absolutamente desbocada -y que es la principal causante de la pandemia que vivimos- hace que muchos países renuncien a tener fábricas de productos básicos para una sociedad. Según los grandes cerebros de la economía -esa que depende del estado de ánimo de un presidente de un gobierno importante o de cualquier otra variable "incontrolable"- si se puede producir más barato en otro sitio es mucho mejor, ya que luego se lo compramos y punto. Pero ¡¡amigo!! cuando la necesidad aprieta las prioridades -como es absolutamente lógico- son los nacionales del país donde se encuentran las fábricas y a ti ideólogo de la globalización ¡qué te den!. Y eso es lo que nos ha pasado, ahora estamos como locos buscando una destilería para producir alcohol para desinfectarse las manos o una factoría de coches para reconvertirla en fábrica de respiradores, o una fábrica de ropa de moda -de esa que dura 2 meses antes de romperse o pasar de moda- para hacer mascarillas. Pero esta situación no ha sido siempre así, antes de la globalización (que no ha sido hace tanto) los países se las ingeniaban para fabricar sus propios bienes de consumo. Por ejemplo, yo hago yogur en una vieja yogurtera "made in Spain" de la marca RUMBO que sigue funcionando después de 35-40 años desde su fabricación. Encima estos bienes de consumo duraban mucho y no estaban programados por la obsolescencia, fenómeno que también ha sido ideada por los grandes cerebros de la economía global.


En el S.XIX en la provincia de Guadalajara existían numerosas fábricas en zonas donde en la actualidad prácticamente no hay población. Un ejemplo son las fábricas de papel. En "El Libro de la Provincia de Guadalajara" de Don Juan Catalina García (1881) cronista oficial de la provincia en aquella época se relata lo siguiente: "De muy antiguo son conocidas las fábricas de papel de La Cabrera, Gárgoles y Cívica, caserío que perteneció al monasterio de San Gerónimo de Villaviciosa. Los papeles que se elaboran en estas fábricas son por lo común de surtido y poco finos, pero en su clase son excelentes, por la bondad de sus aguas que surten á las fábricas y el esmero que se emplea en la elaboracion. La primera, sin embargo, ha llegado á una altura envidiable, y en ella se han hecho obras de empeño, como el papel de letras de giro, billetes de Banco y otros documentos de crédito. Bien mereció la medalla de honor que obtuvo en la Exposicion provincial de Guadalajara de 1876 y otro premio de la de Viena". La fábrica de Gárgoles de Abajo fue fundada por el obispo de Sigüenza (Juan Díaz de la Guerra) en el S.XVIII aprovechando el buen caudal del río Cifuentes, afluente del Tajo. Tras diferentes periplos la fábrica se quemó al inicio del S.XX. De ella solo queda algunas ruinas y su chimenea recordando los pasados industriales en áreas que hoy están prácticamente despobladas......


7 de abril de 2020

Sobre la distopía del confinamiento por coronavirus

Es curioso como los seres humanos nos amoldamos a casi todo. Hace unas semanas -al comenzar este "arresto domiciliario colectivo" al que nos han llevado nuestras siempre bien queridas autoridades políticas- todos estábamos preocupados sobre diversas materias: los niños sin colegio, el trabajo no se podrá hacer, los contagios, la compra, el papel higiénico, etc. Ahora, tras tres semanas de enclaustramiento domiciliario y una cierta sensación de distopía, un nuevo orden ha llegado a nuestras vidas: controlamos varias recetas de pan casero y dulces que nos incrementarán el colesterol por encima de los niveles permitidos, podemos hacer la compra como si fuéramos médicos a punto de operar, soportamos cifras completamente intolerables como si tal cosa, realizamos trabajo on line con las más complejas y retorcidas herramientas que un informático haya podido idear, somos capaces de dar clases de cualquier nivel educativo y al mismo tiempo con el pie derecho contestar e-mails, y otro tipo de cosa inimaginables hace tan solo un mes. En fin, nos hemos "aclimatado" a las nuevas condiciones. Esto es la supervivencia, la necesidad de cualquier especie de seguir, de vivir, independientemente de lo que suceda, es nuestro código, el código de cualquier ser vivo, continuar y resistir....no queda otra.
Después de todo esto habrá que evaluar los datos, las decisiones, los errores, los actos imprudentes, etc. y pedir responsabilidades a quien las tenga -que hay muchas- y premiar a los que se lo han ganado a pulso -que son muchos- pero de momento toca seguir....

5 de abril de 2020

Vida (2017): Esto ya nos lo han contado antes e infinitamente mejor

Se nota que estamos todos en este arresto domiciliario colectivo y que en los ratos que el trabajo "on line" nos deja nos refugiamos en nuestras aficiones "caseras", no hay más que ver Youtube y la red para darse cuenta del aumento de actividad relacionado con el "ocio casero". Como no podía ser de otro modo, a parte de la lectura, el cine es una de las aficiones de mucha gente. El otro día tocó ver otra peli de ciencia ficción: Vida (2017). El argumento no podía ser más interesante a priori, una misión espacial ha recogido muestras provenientes del suelo marciano. En la Estación Espacial Internacional un grupo de astronautas de diversas nacionalidades se disponen a analizar esas muestras. El biólogo de la misión descubre que el suelo marciano alberga una forma de vida aparentemente unicelular y muy sencilla que se encuentra en letargo. Tras varias pruebas con diferentes atmósferas y nutrientes consiguen "devolverla a la vida". A los astronautas se les ilumina la cara, han descubierto la primera forma de vida fuera de la Tierra, ya se ven subidos al tren de la fama y a vivir de las rentas. Pero la célula, que al principio no pasa de ser un simple paramecio, comienza a dividirse y formar un pequeño organismo que interacciona con el biólogo. Aparentemente es "inteligente", aunque ya sabemos que esto es siempre discutible. Pero pasado un tiempo, el organismo entre en letargo. El biólogo de la misión (interpretado por el actor británico Ariyon Bakare) -a lo Dr. Frankenstein- lo intenta reanimar con pequeñas descargas eléctricas y como a nadie le gusta que le metan chispas por donde no digo el "bicho" se cabrea y a partir de aquí comienza una mezcla mala de Alien y algo de Gravity. Con escenas de traca por la falta de credibilidad, vamos al estilo de otra "gran obra " como Los últimos días en Marte de Ruairi Robinson. El caso es que la peli entretiene y tiene buen ritmo, pero no deja de ser una copia argumental y en muchas ocasiones estética (el bicho va creciendo y su relación filogenética con Alien es bastante clara, incluida la mala leche y las ganas de comerse todo, desde los humanos hasta el líquido de refrigeración). Para rematar la faena un final engañoso pero previsible. En el buen cine el espectador lo debe conocer casi todo, de lo contrario ya sabes que en algún momento te la van a colar. En mi opinión se puede perder el tiempo en cualquier otra cosa, ya que si se ha visto Alien y Gravity, esta peli es totalmente prescindible. Por cierto el director es Daniel Espinosa, que no es conocido por nada destacable en esto del séptimo arte.

3 de abril de 2020

Prospect (2019): ciencia ficción de la buena

En estos días de falta de libertad no hay nada mejor que recurrir al cine. Esta herramienta ha ayudado al hombre durante décadas a evadirse de la cruda realidad y a viajar a "otras realidades". La ciencia ficción es un género increíblemente entretenido (creo que junto con el Western, son las dos manifestaciones más puras de lo que debe ser el cine, pero esto es una opinión personal, como casi todas). La ciencia ficción nos traslada a mundos futuros creíbles, eso es lo que diferencia la buena ciencia ficción de la mala (no pondré ejemplos, para no herir sensibilidades). El otro día he podido ver la película Prospect (2019) dirigida por Zeek Earl y Chris Caldwell. Basada en el corto del mismo nombre y de los mismos directores del año 2013. Lo primero que destaco de la película es que es una serie B (una peli de bajo presupuesto), pero esto hace que la película sea aún más creíble, la estética como de años 80 pero sin serlo, los protagonistas con ropas sucias y rotas, las naves desordenadas y destartaladas, etc. crean una atmósfera creíble y realista. En ese futuro parece que los viajes espaciales son relativamente fáciles. La historia es sencilla, una hija y su padre aterrizan en una luna -Luna Verde- para obtener una piedras valiosas -aurelak- cuya extracción es muy delicada, ya que se generan en el interior de unos seres enterrados en el suelo que pueden acabar con la vida de los que no conozcan muy bien la técnica de extracción. Al aterrizar la cápsula se estropea y el padre tiene un encuentro con otros buscadores de este preciado bien, ese encuentro no termina bien y a partir de aquí se genera una historia que va in crescendo entre la hija y uno de los buscadores, que es el que ha terminado con la vida del padre. No cuento más para no reventar la peli, os dejo el corto, que tiene que ver con la película pero que no termina igual:



 

16 de marzo de 2020

Fotoensayo: La ciudad de noche

La fotografía es escribir con la luz. Esto quiere decir que ¿solo podemos hacer fotos por el día? lógicamente no. Podemos utilizar las actuales cámaras con sus ISO altos y equipadas con una buena óptica luminosa para escribir con luz por la noche. En este caso el objeto de las fotos ha sido la ciudad, cuando el sol se pone y la luz se desvanece. Hay fuentes de luz artificiales que se ponen en marcha cuando el Sol se oculta. Os dejo este pequeño fotoensayo sobre Alcalá de Henares, a la hora en el que el Sol se pone y las luces artificiales se hacen dueñas de la ciudad.....










6 de marzo de 2020

Rollos y picotas: historia del privilegio de impartir justicia

Resulta curioso como en algunos municipios españoles (y de otros países como Portugal o algunos países de Latinoamérica) hay -normalmente a la entrada del municipio- unos monumentos denominados picotas o rollos. La leyenda cuenta que servían para ajusticiar a los asesinos y que sus cadáveres colgaban de ellos durante días para escarnio público. En realidad, estos monumentos tenían un significado: el municipio que lo tenía a su entrada o en su plaza había alcanzado el villazgo y por tanto podía administrar justicia en nombre del rey y del pueblo que él representaba. Por tanto, si se utilizaban para castigar a los malhechores, pero solamente para los que habían cometido delitos "menores". En ellos no se ejecutaba a nadie, para eso se utilizaba la horca (para villanos) o el cadalso (para los nobles).
Estos monumentos tuvieron su esplendor entre los S. XVI y S.XVIII, siendo las picotas normalmente de madera con argollas, garfios, o cadenas, y los rollos de piedra, siendo estos últimos símbolos jurisdiccionales. Pero durante el S. XIX ocurrió una gran metedura de pata (como tantas otras en este siglo en España) que consistió en que las Cortes de Cádiz promulgaron la destrucción de los rollos y picotas por considerarlos símbolos del vasallaje. Muchos municipios cumplieron con el mandato liberal y otros no, gracias a esta desobediencia conservamos algunos de estos monumentos. Ya en el S.XX, exactamente en 1963, un Decreto puso en su justo valor a las picotas, teniendo los municipios la obligación de su cuidado y mejora. Os dejo algunas fotos de los rollos de El Olivar y de Alocén, ambos en la provincia de Guadalajara.