Es curioso el tema de la moral actual. En una sociedad en la cual ya no existe una moral única, como son nuestras sociedades modernas y "civilizadas", el concepto del respeto a la vida o la protección de la misma se encuentra supeditado a la denominada moral laica, es decir a la que dictan nuestros políticos a través de sus fétidas leyes y de sus sistemas educativos de puro adoctrinamiento ideológico. En la actualidad, nuestras cifras de muertos por coronavirus son entorno a 200 personas por día, con estas cifras en abril estábamos encerrados en casa, ya que esa cifra era inadmisible. En la actualidad, a 1 de noviembre -día de todos los santos y de recuerdo para nuestros muertos- ya si es soportable la cifra de 200, y podemos seguir visitando bares y restaurantes, asistiendo a partidos de fútbol, etc. etc. Ahora esa cifra ya es admisible. Esto quiere decir que la vida humana -unos meses después- va valiendo menos que antes, ya que la herida en la economía es muy grande y esa sí es la que hay que cuidar, y para eso hay que sacrificar a unos cuantos parias....En fin, la sociedad, especialmente la española, se lo tiene que hacer mirar, estamos en el camino de la amoralidad o de una moralidad cuyos valores asustan, y mucho.....
Si te gustan muchas cosas, este es tú Blog. Cine, Fotografía, Naturaleza, Relojes, Curiosidades, Paisajes, Historia, Opinión... "Estas son mis opiniones, si no te gustan tengo más"
1 de noviembre de 2020
17 de octubre de 2020
La COVID va para rato y la mayoría empeñados en seguir haciendo lo mismo de antes
Es curioso como la auto-complacencia humana no tiene límites. La idea que la COVID se solucionará en unos pocos meses gracias a una vacuna que todavía no se ha desarrollado -y cuya posibilidad de ser eficaz es limitada- ha calado en la gente. Gracias a la melosa e insoportable cantinela de nuestros ignorantes y peligrosos políticos esa idea ha percolado en la mayoría de la gente. Por tanto podemos seguir haciendo lo de antes, es decir ir a los bares, restaurantes, gimnasios, etc. Pero esto no deja de ser un sinsentido: hay una enfermedad que se trasmite por el aire y hay muchas cosas que antes hacíamos y que ahora ya no deberíamos hacer si queremos reducir el goteo insoportable de muertes. No se puede comer en un sitio cerrado con otras personas (es decir en bares y restaurantes, y en casa con amigos y/o familiares no convivientes). Pero en realidad se hace todo lo contrario, se ha hecho una normativa para no arruinar al sector de la hostelería, pero eso no funciona, la gente en los bares se contagia, nos guste o no esa es la realidad científica: sitio cerrado y sin mascarilla COVID al canto. Por tanto, como la COVID va a durar unos años (al menos un par) deberíamos ir cambiando las costumbres (no tocarse con otras personas no convivientes, usar mascarilla en cuanto se sale de casa, no comer en lugares cerrados cerca de otras personas con las que no se convive, evitar lugares cerrados, potenciar la docencia on-line, evitar conciertos y salas cerradas, etc.). Si no lo hacemos, nos podemos despedir de otros cuantos cientos de miles de personas que irán cayendo, como en una guerra crónica cuyo final no vemos cercano. La naturaleza funciona de esa forma; si el ambiente cambia pero las especies no, estas se extinguen. Es así de simple y así de duro.
Review cuchillo bushcraft del Lidl
Hoy reviso un cuchillo del Lidl. El precio es de risa 4,99 euros pero el producto no lo es. Se trata de un cuchillo sencillo de campo, que además trae un pequeño pedernal. Con unos 9 cm de hoja de acero inoxidable y bastante bien afilado de fábrica. Con un peso muy ligero es perfecto para llevarlo de campo sin incrementar el peso. Lógicamente es lo que es y no podemos pedirle hacer batoning o cosas similares sin correr el riesgo de romperlo. Pero para cortar, sacar punta, sacar astillas, o similar es una gran herramienta. Os dejo foto y vídeo del mismo:
19 de septiembre de 2020
Ya va quedando menos para lo inevitable: otro confinamiento
La verdad es que no me alegro nada de tener que escribir esta entrada. Durante estas semanas vemos como la pandemia de la COVID19 avanza casi sin control por nuestra nación y por el resto del mundo. En España, durante marzo, abril y junio se confinó a toda la población debido a que teníamos las tasas de mortalidad más altas del mundo (al menos del mundo que monitoriza las enfermedades). Con esta medida drástica se freno la transmisión, pero comenzó el inevitable proceso de ruina económica. Después nos adentramos en inefable "nueva-normalidad", que básicamente consistía en querer seguir haciendo lo de antes cuando era evidente que no se podía (vacaciones, terrazas, discotecas, puticlubs, barcos turísticos, turistas que entraban en España sin ningún control, etc.), todo permanecía abierto para mantener el sacrosanto negocio del turismo. Incluso se llegó a llamar al turista patrio en zonas donde habitualmente suele ser despreciado, ya que no esta dispuesto a pagar los robos económicos que perpetran en esas zonas o directamente son considerados como opresores terribles de un pobre pueblo oprimido (no cito lugares para no herir susceptibilidades de ningún estado de taifas). Resultado: sector del turismo arruinado y todos los españoles pagando las consecuencias (de salud y económicas), de nuevo la presión de unos pocos determina el futuro de unos muchos. Realmente volvíamos a lo de antes, a nuestros queridos 17 reinos de taifas, cada uno a lo suyo con su propia gestión y sin mirar al vecino, que cada vez más se le ve como un competidor y no como un compatriota. Lógicamente el resultado de esto no podía ser bueno. Ahora vemos -en la mayoría de estos reinos de taifas- como la pandemia campa a sus anchas, y todo por querer seguir con lo de antes, cuando eso ya no es posible. No es un problema español, le pasa a toda Europa y en general a este nefasto mundo globalizado por la economía. También hemos podido ver como aquellos representantes de los reinos de taifas más desleales -los cuales cacareaban que ellos lo hubieran hecho mucho mejor que el presidente de todos esos reinos- también pecaban de una nefasta gestión de la pandemia. Y es que como dice el refrán "donde no hay mata no hay patata" y "de donde no hay no se puede sacar nada". Mientras tanto, mantenían de nuevo entretenido al pueblo con el tema de los rastreadores o de la supuesta mejora de la atención primaria. Del tema colegios, mejor no hablar, esto daría para una cadena de entradas o incluso para un Blog. Cuando todo esto pase, ¿nos plantearemos que nuestra organización territorial es ineficiente y muy costosa? y que además en situaciones graves la mala gestión que hacen es letal (en el sentido literal del término). Además de comprobar como el "estado del bienestar" no deja de ser una bonita entelequia. Supongo que no, intentaremos hacer que todo continúe igual, cuando no sabemos ahorrar o gestionar iremos a otros países a que nos saquen "las castañas del fuego" para que la fiesta pueda continuar.......pero hay que tener en cuenta que en algún momento esos países dejarán de aportar dinero al que no lo sabe gestionar. Y ahora se nos presenta un futuro nada halagüeño, ya que los países que nos prestan para que la fiesta continúe también están arruinados, y en estas situaciones solamente el trabajo sacrificado de los ciudadanos por su país lo puede sacar adelante, pero ¿estamos dispuestos a sacrificarnos?
26 de julio de 2020
Mad Max (1979): un western que no da tregua
Hoy reviso una película de 1979: Mad Max. Una película que supuso una revolución en el cine de acción. Es una serie B (cine de bajo presupuesto) que costó unos 300.000 dolares y recaudó 100 millones, lo cual supuso una muy buena inversión. Fue la primera película como protagonista del archiconocido Mel Gibson, y el chaval (por aquella época) se defendió bien en la interpretación. Ahora alguno estará pensando que esta película era post-apocalíptica y que nada de un western. En realidad es un western muy violento y de acción trepidante. Me explicaré. Nos describe una sociedad en una clara decadencia (en realidad nada de post-apocalípsis o similar, el bajo presupuesto obligaba a rodar en zonas abiertas y la falta de autorizaciones legales a hacerlo en pueblos pequeños o medio abandonados, lo que le da ese aire de apocalípsis). Las carreteras son zonas salvajes donde unos patrulleros intentan mantener un cierto orden, aunque la labor es casi imposible. Los primeros minutos suponen una trepidante persecución del "Jinete nocturno" un zumbado líder de una peligrosa banda.Solo tengo una placa de policía para identificarme como buenoEl resultado es que muere, el causante de esa muerte es Mad (Mel Gibson), que a partir de entonces se convierte en el objeto de persecución por parte de lo que queda de la banda. Y esto no supone más que un argumento de venganza en un lugar salvaje, es decir "el oeste". También icluye amor y camaradería. En este sentido el esquema es de western (con escenas puntuales de spaguetti western), con una banda de moteros muy parecida a una banda de cuatreros. Pero todo ello con una estética muy peculiar, que le ha dado al film ese aire de película de culto. Una película que se disfruta en cada minuto, pero que creo que se ha sobrevalorado a lo largo de la historia del cine. La venganza como ingrediente principal del cine.
3 de julio de 2020
Nuevo Baztán: el sueño de un ilustrado hecho realidad
26 de junio de 2020
A ciegas (2018): todos los ingredientes del género pero sin ligazón
"Tenéis que hacer todo lo que yo os diga o no llegaremos ¿queda claro?"
Básicamente, la única forma de librarse es ir a ciegas con una venda por la calle, pero esto tampoco es seguro ya que los locos no se ven afectados por los entes. La única manera de no sufrir daño es quedarse en casa con las ventanas cerradas. Esto no deja de ser el ingrediente típico del cine de amenazas externas, ya sean zombis, coronavirus, ladrones de cuerpos o alienígenas. La protagonista Malorie (Sandra Bullock) debe salvar a su hijo y a una hija adoptada, ya que por radio ha recibido el mensaje que al final del río hay un lugar seguro, pero llegar a él requiere atravesar el río durante 48 horas. La película se desarrolla a través de analepsis, desde el presente hasta 5 años antes cuando todo comenzó. La protagonista y los dos niños van en una barca por un río aguas abajo (con los ojos vendados), y ya empezamos mal, tirarse dos días navegando en un río aguas abajo sin ver nada tiene mucho mérito, pero todos sabemos que no es posible. Y alguno me podrá decir que tampoco lo es ver unos entes que te inducen al suicidio, ya pero es cine¡¡ y hay que hacerlo creíble aunque sea pura ficción¡¡¡¡ Independientemente de esto el problema de la película (la protagonista hace un gran papel, al igual que Trevante Rhodes y Danielle MacDonald) es que los personajes no tienen casi calado, no hay historia detrás de ellos, están en la película pero la directora y el guión no nos ayudan a entenderlos, a conocer algo de su pasado. Si a esto añadimos lo poco creíble de ir a ciegas (incluso van al supermercado en coche solo con ayuda del GPS.....) y un final feliz poco creíble no hacen un buen conjunto. A ratos sensiblera, se salvan una muy buena banda sonora que recrea bien la atmósfera de terror, la fotografía de las escenas del río y la originalidad del planteamiento. Dura 2 horas, con 30 minutos menos hubiera sido una película bastante aceptable.
19 de junio de 2020
Review Anker 4-Port Ultra Slim 3.0 Data Hub
13 de junio de 2020
Tasas de mortalidad de la COVID19 y guerra civil
Voy a poner un simple ejemplo de a lo que nos enfrentamos. En la última guerra civil española, murieron unas 400.000 personas (cambia bastante dependiendo de las fuentes, pero puede ser un valor bastante aproximado). Fue un conflicto que no llegó a los tres años de duración. El resultado fue una tasa de mortalidad mensual de unas 12.000 personas fallecidas. La COVID19 en estos 4 meses a causado unos 11.000 muertos mensuales. Creo que las cifras hablan por si solas. Por favor, la próxima vez que entre en un sitio público o vaya por la calle piense en los muertos que puede ocasionar su falta de civismo, guarde las distancias y utilice una mascarilla.










